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Todos sobre suelos para el hogar.

En esta nota de DecoraciónInteriores vamos hablar sobre los diferentes estilos de suelos que existen para decorar nuestro hogar.

El suelo, quizás es lo último en hacerse o cambiar, pero no lo menos importante. Una vivienda, o cualquier espacio habitable, no está terminada hasta que se ha colocado el suelo. En la zona mediterránea se inclinan por la cerámica, que se va introduciendo paulatinamente también en otras latitudes, pero la madera sigue siendo el material noble preferido ya que ofrece calidez a los interiores, resulta eficaz como aislante y tiene garantía de perdurabilidad.

Se aconseja que el suelo sea lo último en colocar en una vivienda, porque durante las diversas obras de los gremios, se estropea antes de ser estrenado. Popularmente, se denomina parqué a todos los suelos de madera, pero se distinguen tres grandes grupos con características propias: la tarima, el parqué flotante y el parqué pegado.

Todos ellos son por lo general de roble de origen francés, pirenáico o sueco, aunque en los últimos años el mercado acoge a otros colores y materiales como haya, cerezo, fresno, arce o castaño. La diferencia de unos y otros estriba en la calidad, el precio y la estructura, que determinarán también el tiempo de conservación del suelo.

Tarima, un clásico:

En la tarima, las maderas no entran en contacto directo con el suelo. Es la estructura más tradicional y antigua, y se puede encontrar en viejos caseríos o en edificios de los cascos antiguos de las ciudades. Queda ideal para instalarlo en las living comedor. Las piezas, que se clavan sobre rastreles, son largas y gruesas y se colocan una a una y machiembradas entre sí. La colocación es una operación costosa, ya que a pesar de que la tarima no precisa una base perfectamente lisa -la solera se adapta hasta conseguir una completa horizontalidad- se requiere necesario mucho tiempo para instalarla.

La ventaja de este suelo es que dura mucho, porque los tablones son siempre de primera calidad y aunque se deba lijar para recuperar el aspecto perdido por el paso del tiempo, el grosor permite que no sufra un desgaste perceptible. Además, la cámara de aire que queda entre el suelo y la solera favorece la ventilación y controla los excesos de humedad que perjudican a la madera.

Parqué pegado:

Tuvo una implantación masiva en las construcciones de hace tres décadas y desde hace unos años vive una época de recesión en ventas. Son láminas de madera que se adhieren al cemento con una cola especial de carpintero. Para que el terminado sea satisfactorio, el suelo ha de estar perfectamente nivelado. La estética de este tipo de estructura es muy atractiva, ya que permite diversos dibujos y alternancia en las gamas de colores. Si el parqué pegado es de buena calidad, aguanta sin temor los lijados. Debe controlarse la humedad, para el parque no se vea dañado.

Parqués flotantes, mejor calidad y acabado:

Este tipo de suelo es el más común en las viviendas de reciente construcción. Quedan geniales en matrimoniales. Son piezas de madera largas que no se pegan ni se clavan al suelo, sino que se apoyan sobre una membrana de neopreno. Se encola el machiembrado o se unen con las otras mediante autotrabado o clips metálicos. La gran ventaja del parqué flotante es su calidad y acabado, puesto que se compone de piezas que ya han sido barnizadas y pegadas en los talleres con tecnología de precisión.

Fuente:

http://revista.consumer.es


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