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Tarot como juego de cartas, parte 1.

En esta nota de tarot.

El tarot es un baraja de tarot y se practica generalmente con cuatro jugadores aunque existen variantes desde dos hasta ocho jugadores.

Características generales

El juego tiene las bazas en las que cada participante tira una carta y el ganador se lleva la totalidad de ellas. Una vez terminadas las bazas se determina si el declarante alcanzó los puntos comprometidos, en cuyo caso es el ganador, o si no lo logró en cuyo caso son ganadores cada uno de los otros jugadores.

Baraja a utilizar

Se juega con una baraja de 78 cartas de tarot que se compone de 56 cartas divididas en cuatro palos de 14 cartas cada uno, 21 cartas especiales denominadas triunfos numeradas de 1 a 21 y una carta especial que no tiene número o tiene el número 0, denominada la excusa.

Los palos pueden ser los de la baraja española (espadas, bastos, copas y oros) o los de sus equivalentes de la baraja francesa (tréboles, diamantes, corazones y picas). Cada palo se compone de las siguientes cartas ordenadas conforme su valor para este juego de mayor a menor: rey (R), dama (D), caballo o caballero (C), valet (V), diez, nueve, ocho, siete, seis, cinco, cuatro, tres, dos y uno (as). En esta serie (y siempre considerando cartas del mismo palo), cada carta gana a las que le siguen y pierde con las que le preceden: el rey gana a todas y el as (o uno) es superado por todas.

El orden de los triunfos es el de su número: el mayor de ellos es el 21 (llamado el grande) y el menor el 1 (llamado el pequeño)

El pequeño.

La excusa no tiene relación con las otras cartas y se utiliza según unas reglas de juego especiales.

Para el juego de tarot, los triunfos 21 y 1, así como la excusa son los tres extremos y es alrededor de ellas que se organiza toda la estrategia.

La distribución de las mismas: Al iniciar el juego se distribuye una carta a cada jugador y quien reciba la más baja será el dador. Si un jugador recibe la excusa, se la debe reemplazar por otra. El número de cada carta determina su valor pero las cartas de triunfo, cualquiera sea el número que tengan, superan a las de los palos. Si hay igualdad entre las dos cartas más bajas se decide conforme los palos en este orden: pique, corazón, diamante, trébol (o espada, copa, oro, basto). El jugador que se encuentra frente al dador mezcla las cartas y el de la izquierda del dador corta el mazo dejando por lo menos tres cartas en cada parte. El dador reparte las cartas de tres en tres en el sentido contrario a las agujas del reloj. Si son tres jugadores cada uno recibe 24 cartas. Si son cuatro recibe 18 cartas y si son cinco recibe 15 cartas cada uno. En el curso de la distribución el dador va dejando en el centro de la mesa, una a una, un montón de seis cartas (que no pueden ser la primera ni la última del mazo) que forman la reserva o perro (chien en francés). En el juego de cinco jugadores esta reserva es de sólo tres cartas. Recién al finalizar por completo la distribución cada jugador puede tomar y examinar sus cartas. El jugador que sin poseer la excusa tenga el pequeño como único triunfo (lo que se denomina “el pequeño seco”) tiene la obligación de anunciarlo antes de que se inicie la subasta, en cuyo caso se anula la mano y se dan nuevamente las cartas.

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